Paracaidista
Ah, me encanta...
Me encanta porque caíste de la nada, no sé quién te banca, te acomodaste en un escritorio, empezaste a meter tus narices y a mandar, con elegancia, si, pero a mandar…
Abriste el catálogo de la librería y empezaste a hacer tu pedido.
Llegaron tus cosas para el escritorio pero vos ya no estabas.
Desapareciste por 10 días, volviste hoy (taaaarde) y empezás a darme cosas y cosas para hacer y vos, primorosa, volvés a apoyar tu culo chato sobre la silla. Y a llamar por teléfono vaya uno a saber a quién.
Quién te creés que sos!? Quién te creés que soy!?
Mientras me enumerabas todo lo que tenía que hacer, te interrumpí con un certero “Pero vas a venir mañana...” “Eh…no…Pero fijate que lo que te pedí esté hecho para mañana…” y dudaste y pusiste cara de que te diste cuenta de lo poco responsable que sos.
Seguramente viste que algo se me notó, por cómo te miré: tal vez la lista de insultos se reflejaron en mis ojos.
Pudiste leerme? Bueno, todo eso es lo que pienso de vos.
