26 de junio de 2008

Emoción

No entiendo cuál es el propósito, el por qué o la razón de querer "emocionar". Me refiero específicamente a esas fiestas donde se celebran los 40-50 años de casados, los 80-90 de alguien, etc.

Cuál es el objeto de dar un discurso? Cuál es el objeto de dar una sorpresa trayendo, por ejemplo, un familiar que no se veía por muchos años?

Qué mente morbosa idea semejante "regalo" para el o los homenajeados?

Cuál es la gracia de hacerlos llorar de emoción? Cuál es la gracia de jugar con su salud cardíaca?

Se supone que cuando uno va a una fiesta va a pasarla bien, a divertirse.

Por qué estas fiestas, generalmente familiares, terminan siendo una remake de "Sorpresa y Media"?

La respuesta está en la cara de satisfacción de los nabos morbosos que tuvieron la brillante idea. Ellos, babeándose, pensando en la conmoción que provocarán, logrando, en realidad, desbancar del protagonismo al homenajeado.

5 comentarios:

El Señor F. dijo...

Es gente que, en el fondo, cree que así se asegura que sus fiestas aniversario van a estar buenas, porque alguien se va a sentir obligado de emocionarlo/a a él/ella.

Ojo, es una teoría.

Willowcita dijo...

mira yo ni voy a esas fiestas.
tampoco entiendo pq los golpes bajos.
y no soy mala onda, eh.. pero me da por los huevos.

Ale dijo...

Hay una discusión interminable acerca de si está bien o mal llevar a cabo una buena acción (cuya definición nos llevaría otro interminable debate, de cualquier modo) para lograr una satisfacción personal y vana.

Aún otra discusión interminable (y ya llevamos tres en un par de líneas) se puede disponer alrededor de si está bien o mal darle publicidad a los buenos actos que uno realice por cualesquiera motivos, abnegados o egoístas.

Personalmente, la resolución del dilema se me hace fácil. Las buenas acciones son las que, en un sentido absolutamente utilitarista, aportan bienestar al ecosistema, digamos. Si uno las realiza por propia satisfacción, en un afán masturbatorio-emocional, bueno... eso es irrelevante mientras la acción tenga un efecto positivo en el entorno. Si un tipo salva un bebé de la jaula de los leones para hacerse famoso y levantar minas, se pueden decir muchas cosas de él, pero no se puede cuestionar que la acción era necesaria y ha sido oportuna.

Vamos al tema que proponés vos, entonces:

1. A los viejos les gusta que los tengan en cuenta, porque cuando uno envejece usualmente deja de ser relevante para su entorno. Les gusta llorar de emoción. Les gusta ver gente que no veían hace muchos años.

A lo cual se opone:

2. Los viejos odian el ruido y las reuniones sociales, las cuales suelen cumplir por simple obligación hipócrita o apenas por canina costumbre. Los viejos muchas veces no pueden soportar llorar de emoción, por cuestiones de salud.

Mi conclusión me lleva a nuestra tercera discusión interminable, ya mencionada, acerca de la publicidad de las buenas obras:

Creo que hay que realizar estas obras de bien, estas reuniones de viejos con otros viejos, estos reconocimientos, hay que darles emoción a sus vidas, que no terminan hasta que hayan terminado... pero no hace falta hacerlo en un marco pomposo y destacando que fue uno el que hizo el regalo, el ser humano loable, el prohombre y todos los etcéteras que se te ocurran.

Aunque también creo que no hay cosa más difícil que obrar bien por el simple hecho de propagar bienestar, sin pretender nada a cambio.

Es un debate interesante.

¡Saludos!

La Dueña dijo...

eso de juntar a familiares que no se vieron hace años, coincido con vos de que puede acarrear mas que un problema cardíaco. Pero lo que también pienso, es que: no será que no se quieren ver y por eso no se juntan?

La gente tiene la manía de querer saber más que uno mismo y supone cada pelotudeces!!!

saludos y siga así de mala!

Ariana Aaron dijo...

El Señor F.,

si, coincido.

Willocita,

son eso, golpes bajos.

Ale,

Usted lo ha dicho!

La Dueña,

Gracias!