14 de julio de 2008

Cálculo

Gustavo creció escuchando los lamentos de su madre: que quedó embarazada y no terminó el secundario, que no pudo ir a la universidad y se perdió de hacer lo que casi todas sus ex compañeras hacían: empezar medicina o abogacía, enganchar un futuro médico o abogado, abandonar y casarse. Siempre concluía que tendría que haber calculado mejor.

Cuando Gustavo terminó el secundario, no tenía idea de qué quería seguir. Escuchó por ahí que las minas que elegían Diseño Gráfico estaban "todas buenas" y que además "tenían guita" y reflexionó, calculó y empezó.

Le costó bastante aprobar el primer año porque no era su vocación pero conoció a Verónica, hija única de papá y mamá empresarios. Comenzó un noviazgo feroz, fugaz y patético: Verónica no había terminado de conocerlo bien cuando, valiéndose de su locura heredada, Gustavo la endulzó con el verso de tener un hijo. Confundida, accedió y concibió.

Gustavo logró casarse de apuro mientras Verónica se sentía la mujer más desgraciada y la "abuela paterna", sonría feliz, orgullosa hasta el infinito de su hábil retoño.

El cálculo, esta vez, dio resultado.

7 comentarios:

Gemma G dijo...

Ay Dios mio , que habilidad para desarrollar infelicidad!

iPab dijo...

Oh! Rayos y centellas. Y más centellas que rayos.

Ardillor dijo...

Oh quioyór!
Me puso la piel de gayina.Con "y".

El Señor F. dijo...

A ver si entendí:

¿Gustavo se volvió un forro de primera por una sobredosis de culpa materna (tmb llamada idishemamismo)?

Cato® dijo...

Deja que tus hijos hagan lo que no te gustó que te hicieran...

ConfusioN

Así como así la convenció de tener un hijo? mierrrr que estoy chapado a la antigua...

Nando dijo...

Su maldad es infinita!

Desde ya me declaro Arianista.

ta ta

Ariana Aaron dijo...

Gemma,

vio?

Ipab,

eh...gracias?

Ardillor,

no me diga!

El Señor F.,

la madre tuvo mucho que ver. Y no son de la cole.

Cato,

si, cuando uno se entera de estos casos también se siente de otros tiempos. Pero en todo tiempo pasado siempre existió un Gustavo y una madre de Gustavo.

Nando,

agradecida mil.